Un pequeño gesto, un gran cambio

Un pequeño gesto, un gran cambio

La percepción de lo pequeño es muy relativa.

Un insecto como una abeja es un ser increíble y prodigioso, un toque en la espalda puede cambiar el ánimo de una persona, una sonrisa en un momento dado es el elixir mágico que te cambia el día… Si esto lo llevamos a las rutinas diarias estos pequeños gestos se convierten en batallas ganadas.

El día que decidí comprar en las zonas de granel fui consciente de que a casa me traía verduras y plásticos. Fue entonces cuando decidí llevar siempre conmigo una bolsa reutilizable, y entendí lo que supone acumular bolsas de plástico sin sentido. Cuando empecé a usar jabones naturales también entendí que la colección enorme de botellas plásticas era otro sin sentido.

Entonces decidí ganarle la batalla a los geles de ducha, a la tentación de sus olores y artificios, y convertí mi ducha diaria en una experiencia de jabones hidratantes, exfoliantes, refrescantes…todos naturales, todos desnudos en la ducha, como yo.

Los empecé a colgar por su cuerdecita, en sus ganchitos, hasta que llegó el momento en el que sentí que eso es lo natural, lo normal. Ahora ya no me siento tentada a probar nuevos frascos ni fragancias en plásticos, solo a probar nuevos jabones, desnudos y al natural.

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